miércoles, 14 de noviembre de 2007

El libro de la selva

El Libro de la selva
“Sir” Rudyard Kipling
Editorial Gustavo Gili, S.A.


El libro de la selva es el libro de cabecera de la manada del movimiento Scout. Esto, sin más, serviría como presentación de esta lectura. Pero para hacerme entender, mejor será que explique quién era Kipling, el por qué del “Sir” y si tenéis paciencia dedicaré unas palabras a los scouts y su íntima relación con el libro.

Joseph Ruyard kipling es un autor británico nacido en la India en 1865, época, (conviene recordar), en que el Imperio Británico era todavía un Imperio. Remarco este aspecto pues la llegada de la Commonwealth no tendría lugar hasta 1926, tras la 1ª Guerra Mundial y el carácter de Imperio marca mucho, nos marcó a los españoles cuando lo fuimos, y marcó a los británicos cuando nos tomaron el testigo. Esto explica que naciera en la India y fuera británico.

Fue un notable poeta y escritor, reconocido en su tiempo (cosa poco frecuente) y respetado en todo el Imperio. Fue merecedor de muchos premios y distinciones: se le ofreció la Orden del Mérito, ser Poeta Laureado e incluso se le quiso investir como Caballero de la Orden del Imperio Británico (incluido el título de Sir). Sin embargo declinó todos los títulos y reconocimientos salvo uno: el Premio Nobel de Literatura.

Vivió gran parte de su infancia en Inglaterra, años prósperos y útiles para su formación que sin embargo harían mella en su personalidad pues añoró su India natal desde que partiera hacia Inglaterra.

Pero ciñámonos al texto, es decir, a El libro de la selva.

Enmarcado en El libro de las tierras vírgenes, Kipling se atreve a profundizar en lo más íntimo y profundo del sentimiento humano, arrancando al personaje principal (Nathoo) cuando no es más que un bebé y sumergiéndole en una selva que lo cuidará, criará, enseñará, y hará madurar a base de golpes y sin sabores propios de un niño en un medio extraño en el que el ser humano es observado y temido por tratarse del menos “humano” de los seres.

Y digo “Nathoo”, que no Mowgli (la rana) pues ése era su nombre hasta que fuera acogido por los lobos de la manada y aceptado como un hermano más.

Mowgli (en lo sucesivo) será pues protegido y enseñado por los lobos, de entre los cuales cabría destacar a Akela, el jefe de la manada, sabio, sensible e inteligente, capaz de ver más lejos (en el tiempo) de lo que pueden ver sus semejantes.

Cazar, sobrevivir… Como una fiera, entre fieras. Y de muy diverso pelaje, pues hablo de lobos, pero éstos no serán los únicos personajes que aparezcan. Kipling hace casi un estudio pormenorizado de los diferentes grupos de animales que existen en la selva, mamíferos, reptiles… Y lo que es aún más difícil, los va clasificando en grupos diferentes conforme a los estereotipos de la época (que no distan demasiado de los actuales) y otorgándoles diferentes rasgos de personalidad en función del grupo al que pertenezcan.

De sobra conocemos a estas alturas a los animales que Kipling personifica en El libro de la selva, el oso Baloo, la serpiente Kaa, Bagheera la pantera, los monos Bandar-log, el tigre Shere Khan… Conocidos (en gran medida) gracias a la película de Disney que hoy en día cumple el 40 aniversario desde que saliera en el cine.

Prosopopeya donde las haya, Kipling usa con destreza éste recurso, ofrece características humanas a los seres no humanos que cunden en proporción de 99 a 1 en su obra. Humaniza hasta el extremo a los personajes, exprime hasta el último rasgo de sus personalidades para ir identificando a diferentes sectores de población con cada una de las tribus, clanes y manadas que se van sucediendo.

Lo cierto es que este libro es un auténtico manual de educación, de “maduración”. Mowgly tendrá los mejores maestros que podría alguien desear, Bagheera, Baloo, Akela, cada uno de ellos sabrá transmitirle una serie de valores que le acompañarán para el resto de sus días. Valores que contrapuestos a los que le enseñen otra serie de personajes con los que convive, Kaa, los monos, y el propio Shere Khan, aglutinan todas las ramas de la sabiduría popular, todos los valores y contravalores que en definitiva constituyen una sociedad, (irónico teniendo en cuenta que serán las fieras las que se los enseñen).

Mowgly entenderá el valor intrínseco de la familia. Estadio nuclear de la sociedad. Enseñanza que le llegará por los lobos de la manada que le admiten como hijo y hermano.

El valor del respeto a los mayores, en la figura de Akela, Baloo y Bagheera. A los mayores, a los maestros y a aquellos que nos dan un coscorrón para enderezar un entuerto, y a menudo, le duele más al que lo da que al que lo recibe.

El valor de la amistad, básica, que yo elevaría casi al mismo peldaño que al de la Institución de la familia, quizás a un peldaño de distancia. Lealtad, nobleza de acto y de pensamiento, sinceridad…

La disciplina, interna y externa, al conocer a los elefantes, una disciplina lógica y natural que hace que las cosas más triviales gocen de pleno sentido en un orden establecido por los mimbres de cualquier sociedad no anárquica. (Para ilustrar éste aspecto, Kipling contrapone a los elefantes con los gorilas rojos, perdón, los orangutanes rojos que viven bajo la dictadura de la Anarquía, el caos y el desorden).

Honor y Valor, ambas con mayúsculas… Familia, disciplina, superación y educación. Pilares éstos de El libro de la Selva. Y es aquí en dónde se entronca su historia con la de los scouts, pues éste movimiento, creado por Sir Robert Stepheson Smith Lord Baden Powell of Giwell, (para los scouts: B.P.), en un momento de extrema necesidad. En junio de 1899, (y damos un salto en el tiempo y en el espacio para llegar a otro rincón del Imperio Británico: Sudáfrica), recién empezada las Guerras de los Bóer, nos encontramos en la batalla de Mafeking.

B.P. lidera una tropa de mil hombres, cuatro cañones y unas pocas ametralladoras frente a ocho mil soldados enemigos que se disponían a arrasar el lugar de Mafeking. B.P. los retuvo hasta mayo de 1900, hostigándolos en incursiones esporádicas haciendo fuerte su teoría de “no hay mejor defensa que un buen ataque”.

Mil hombres. Había también mujeres, nativos que no participaban y niños. Todos éstos fueron llevados a sitios seguros en busca de protección lejos del asedio al que se iban a enfrentar. Pero hubo un grupo de niños que se resistían a la evacuación, un grupo de niños que se ofrecieron voluntarios para cualquier misión que se les encomendara, y así B.P. decidió alistarlos y entrenarlos como correos entre posiciones. Y los bautizó: Scouts (exploradores), y fue así como sirvieron a la causa y sin saberlo formaron la primera tropa Scout de todos los tiempos. Y les dio un lema: “Siempre listos”.

Y B.P. defendió a capa y espada esta decisión. Lo hizo alegando que cada cual es útil en la medida de sus posibilidades, y más en tiempos de guerra.

Terminada la guerra, al cabo de un tiempo el movimiento Scout fue tomando cuerpo y creciendo. Primero en el Reino Unido, hoy en todo el mundo.

Cuál sería la carga didáctica de El libro de la Selva que el movimiento Scout lo seleccionó como libro de cabecera para instruir a los más pequeños. En valores fundamentales para el ser humano.

Coincidencias a parte, parece ser que B.P. y Kipling se conocían, algunos dicen que eran amigos y los más defienden que ambos pertenecían a la masonería.

En cualquier caso es indiscutible el profundo valor de ésta obra, recomendable como lectura para cualquier edad y más aún a lectores noveles, para que aprendan a saborear un buen libro.

Buena caza

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me ha pareceido sensacional la crítica, ya que invita a la lectura pero no te la estropea de antemano comenatdo el nudo y desenlace del libro. Me gusta mucho como ha entroncado la parte histórica, la época, el autor, con el libro. Muy amena. Gracias.
Chema.

el gastrónomo de A cielo abierto dijo...

Explicar sin destripar.

Estimado Chema:

Agradezco tus palabras pues ése es el objetivo. Presentar una lectura, incitar e invitar a su disfrute y ante todo no desvelar nada que haga inútil leerla.

También creo que la contextualización enriquece al blog. Si me limitara a hablar de la novela en cuestión sería suficiente, pero hablar del autor, la situación política, religiosa si procede, no hace más que enriquecer la pequeña información que escribo con el fin último de invitar a leer a los lectores.

Disfruta de El libro de la selva pues en él descubrirás muchas cosas que te explicarán el por qué de los comportamientos de las personas que te rodean.

Saludos.

Anónimo dijo...

¿Eres scout?